Por Kenia Hernández

60 días sin ti, familia y amigos exigen justicia por el asesinato del estudiante Miguel

La indignación frente al deceso de quien era alumno de preparatoria, convocó a que un grupo de personas, envalentonara a Carolina para manifestarse. "Esto le podría pasar a cualquiera".

En la mañana de este miércoles, la fachada de la Fiscalía General del Estado (FGE) se abarrotó de consignas de justicia. Han pasado dos meses desde que Miguel Ángel, estudiante del Cobach 26 fue asesinado por otro joven durante una fiesta. En el encuentro, las víctimas indirectas denunciaron que no hay avances palpables en la investigación del responsable.

"No nos dicen nada, confiamos en que hacen su trabajo. Pero hoy se cumplen dos meses del asesinato de mi hijo, fue un asesinato a quemarropa, un balazo en la cabeza", declaró la mamá de Miguel. 

Entre los gritos que entonaban "Miguel no se olvida", Carolina, su madre, insistió en su desesperación ante la falta de respuestas. En el calor de lo que parecía un festejo de adolescentes, su hijo perdió la vida a manos de un sujeto aún desconocido.

Cabe recordar que al inicio de esta investigación, la FGE postuló que se tenía identificado al homicida que además, también resultó ser menor de edad. No obstante, se señaló que este, había interpuesto un amparo para postergar su detención.

"Lo único que sé es lo que sale en las noticias. Que me expliquen de qué se trata que los asesinos se puedan amparar. ¿Dónde están sus papás? ¿Por qué lo tapan?", cuestionó.

La indignación frente al deceso de quien era alumno de preparatoria, convocó a que un grupo de personas, envalentonara a Carolina para manifestarse. "Esto le podría pasar a cualquiera". 

"Era una persona muy noble, no tenía problemas con nadie, era muy simpático... Todo mundo lo quería. No es justo lo que le pasó... La mayoría de lo que he logrado es gracias a él, me dio muchas oportunidades, lo extraño mucho", agregó Gael, quien fue amigo de Miguel y a quien, dijo, desearía darle un abrazo.

Las consignas eran fuertes y claras pero más lo era el sentimiento de la nostalgia. Diego, su mejor amigo, recordó con arrepentimiento que aquel fatal día, tal vez, habría sido mejor no salir de fiesta y quedarse en casa con Miguel, quién era como un hermano para él.

Además de la preocupación ante una posible impunidad, los acompañantes resaltaron la peligrosidad de la violencia que hoy en día, se normaliza entre los jóvenes. Argumentaron que no hay explicación para que un joven porte sin consecuencias un arma.