Con la llegada de los días más cálidos, muchas familias mexicanas sienten cómo la factura de electricidad se dispara. Para mitigar este efecto, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) activó sus tarifas de verano, un esquema que reduce automáticamente el costo del kilowatt-hora en hogares con consumo moderado y tarifas domésticas, sin necesidad de realizar trámites adicionales.
El subsidio se centra en regiones donde las temperaturas superan los 30 grados centígrados y donde ventiladores y sistemas de aire acondicionado son indispensables. Aplica a tarifas como la 1C, 1D, 1E y 1F, y en la mayoría de los estados comienza a partir del 1 de mayo, aunque en territorios más cálidos como Sonora puede arrancar desde abril.
Sin embargo, el apoyo tiene límites: los hogares que excedan los niveles de consumo establecidos pueden perder el beneficio y pasar a pagar tarifas más altas, incluso ser reclasificados como usuarios de alto consumo. De esta manera, la medida busca un equilibrio entre alivio económico y uso responsable de energía.
La iniciativa refleja un esfuerzo del gobierno federal por acompañar a las familias durante la temporada de calor, cuando la electricidad deja de ser un lujo y se convierte en una necesidad básica para sobrellevar el clima, protegiendo al mismo tiempo el bolsillo de los usuarios en buena parte del país.