El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró durante una cumbre celebrada en Miami que tomó la decisión de renombrar el Golfo de México como “Golfo de América” después de sostener una conversación con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Según su versión, la modificación se concretó en un corto periodo de tiempo y, afirmó, contó con la aceptación del gobierno mexicano.
Durante su intervención, el mandatario estadounidense explicó que comenzó a cuestionar el nombre tradicional del cuerpo de agua al considerar que gran parte de la zona está bajo influencia de Estados Unidos. Trump sostuvo que, tras verificar datos sobre la extensión marítima, decidió impulsar el cambio de denominación. De acuerdo con su relato, el anuncio se realizó pocas horas después de esa revisión, y posteriormente plataformas digitales habrían adoptado el nuevo nombre.
El presidente estadounidense detalló que la presidenta mexicana se comunicó con él para dialogar sobre la medida. Trump afirmó que, según su percepción, la respuesta de México fue positiva y que el proceso avanzó sin oposición. Incluso mencionó que el cambio fue respaldado mediante un procedimiento judicial que, aseguró, se resolvió rápidamente, lo que habría facilitado la actualización del nombre en algunos servicios de mapas digitales.
En el mismo discurso, Trump abordó otros temas de política internacional. Entre ellos, señaló que su administración mantiene supuestas negociaciones con Irán con el objetivo de reducir tensiones en Medio Oriente. Sin embargo, reportes provenientes de medios iraníes han negado la existencia de dichas conversaciones, lo que ha generado dudas sobre el alcance de estas declaraciones.
El mandatario también hizo comentarios en tono irónico al mencionar que un eventual acuerdo incluiría la apertura del llamado “Estrecho de Trump”, en referencia al estratégico estrecho de Ormuz. Esta afirmación provocó reacciones diversas, tanto por el contexto geopolítico como por la naturaleza de sus declaraciones.
Las declaraciones se producen en un contexto de constantes debates sobre política exterior y nomenclaturas geográficas, así como por la influencia de plataformas digitales en la difusión de cambios en mapas. Hasta el momento, no se ha confirmado oficialmente una modificación reconocida internacionalmente en la denominación del Golfo de México, por lo que el tema continúa generando discusión.