El Mundial 2026 no solo traerá fútbol, también pondrá a prueba la movilidad de la Ciudad de México. Ante ese escenario, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, planteó una estrategia poco convencional: reducir la circulación desde casa y las aulas para evitar que la capital se paralice en días clave.
La propuesta contempla solicitar a la Secretaría de Educación Pública la suspensión de clases durante las jornadas en que se disputen partidos en el Estadio Banorte, una medida que aún está en evaluación y cuya aplicación dependerá de la autoridad educativa. El objetivo es disminuir la presión en calles y transporte público en momentos de alta concentración de personas.
A la par, el plan busca reactivar una fórmula que ya mostró resultados en el pasado reciente: el trabajo remoto. Durante la pandemia de COVID-19, el home office permitió desahogar el tránsito en la ciudad, y ahora se propone como una alternativa para empresas en fechas específicas del torneo.
El calendario de la FIFA marca cinco encuentros en la capital entre junio y julio, incluyendo el partido inaugural de México el 11 de junio. Al no coincidir con momentos críticos del ciclo escolar, las autoridades ven margen para aplicar la medida. Más allá del balón, la apuesta es clara: que la ciudad también juegue su propio partido contra el caos vial.