A contrarreloj y con la mirada puesta en el Mundial de 2026, el gobierno mexicano abrió una mesa de diálogo con plataformas de transporte para resolver uno de los conflictos más visibles en las ciudades: cómo moverse. La discusión no gira solo en torno a tecnología, sino a la convivencia entre modelos tradicionales y digitales en espacios clave como los aeropuertos.
Empresas como Uber, DiDi e InDrive comenzaron conversaciones con autoridades federales para definir un esquema que permita su operación bajo reglas claras. El objetivo es evitar el caos ante la alta demanda que se espera durante el evento deportivo, donde millones de visitantes requerirán opciones de traslado eficientes desde su llegada al país.
El punto más delicado está en los aeropuertos, donde actualmente persisten restricciones, operativos y tensiones con taxistas concesionados. Mientras las plataformas defienden el derecho de los usuarios a elegir, el gobierno busca equilibrar intereses sin desbordar el orden en zonas federales que han sido escenario constante de conflictos.
Más allá del Mundial, lo que está en juego es el futuro de la movilidad urbana en México. La negociación no solo intenta resolver una urgencia inmediata, sino sentar las bases de un modelo donde innovación, regulación y competencia puedan coexistir sin fricciones en un país que, cada vez más, se mueve al ritmo de una app.