Por Redacción Contra Réplica

Festival de Primavera con filtro VIP

Entre escenarios encendidos y calles a medias, el festival arranca con más dudas que aplausos

El arranque del Festival San Luis Primavera en la capital potosina llegó con la promesa de convertir el Centro Histórico en un punto de encuentro cultural. Sin embargo, más allá del discurso oficial y la presencia de autoridades municipales, el ambiente en las primeras jornadas deja ver un contraste incómodo entre lo que se anuncia y lo que realmente se vive en las calles.

La seguridad, uno de los pilares para cualquier evento masivo, ha comenzado a mostrar grietas desde los primeros días. No se trata solo de la noche: durante distintas horas del día, asistentes han señalado la falta de vigilancia en puntos clave, lo que ha derivado en una asistencia menor a la esperada. El miedo, silencioso pero constante, parece estar influyendo más que la cartelera.

A esto se suma la escasa difusión de los artistas locales, donde la promoción, prácticamente inexistente, ha dejado escenarios con poca afluencia, diluyendo la intención de impulsar el talento potosino y reduciendo su participación a un acto simbólico más que a una verdadera plataforma cultural.

Pero quizá la imagen más reveladora del festival no está en el escenario, sino en el público. Mientras funcionarios disfrutan del evento desde zonas preferenciales, con espacios cómodos y privilegiados, la mayoría de los asistentes enfrenta condiciones adversas: un Centro Histórico con infraestructura insuficiente, puntos inseguros y la necesidad de improvisar lugares desde donde mirar, incluso arriesgándose al subir a estructuras o permanecer bajo la lluvia.

La diferencia no es menor: es una brecha visible que divide la experiencia cultural entre quienes organizan y quienes asisten. El acceso desigual a la comodidad, la seguridad y la visibilidad del espectáculo convierte lo que debería ser una celebración colectiva en un evento fragmentado, donde no todos tienen el mismo derecho a disfrutar.

Así, el Festival San Luis Primavera arranca con una pregunta en el aire: ¿es realmente un espacio para la ciudadanía o un escaparate diseñado para el disfrute de unos cuantos? La respuesta, por ahora, parece escribirse más en los que vemos desde atrás, sin tener silla VIP.