El patrimonio cultural en México entra en una nueva etapa de renovación. Con una inversión que supera los mil 800 millones de pesos, el gobierno federal apuesta por recuperar espacios educativos, museísticos y arqueológicos, en un esfuerzo que no solo busca preservar la memoria histórica, sino también acercarla a nuevas generaciones.
En el centro de esta estrategia está la rehabilitación de mil 405 espacios del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y 220 del Instituto Nacional de Antropología e Historia, donde se intervienen aulas, laboratorios y áreas especializadas. Más allá de la infraestructura, el proyecto incluye equipamiento, desde miles de instrumentos musicales hasta herramientas para la formación artística y científica.
El alcance también se extiende a 46 zonas arqueológicas y 12 museos en distintas entidades del país, con una inversión adicional de 380 millones de pesos. Las acciones contemplan mejoras en señalización, conservación y experiencia del visitante, en una lógica que entiende estos espacios no solo como vestigios del pasado, sino como motores culturales y turísticos en el presente.
A este panorama se suma un proyecto simbólico: la apertura del primer Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, prevista para finales de mayo en la Ciudad de México. Con tres niveles de exhibición y más de 200 piezas permanentes, el recinto buscará dar visibilidad a una de las expresiones más profundas de la identidad mexicana, reconociendo el valor de las manos que han tejido historia durante generaciones.