En Iztapalapa, la fe no se queda en los templos: toma las calles, las avenidas y los cerros. Este 2026, el tradicional Viacrucis volverá a reunir a miles de personas el viernes 3 de abril, cuando la alcaldía se convierta en un escenario abierto donde se revive, paso a paso, la Pasión de Cristo en una de las representaciones más grandes de América Latina.
Desde primeras horas de la tarde, el recorrido comenzará a desplegarse entre los ocho barrios originarios, con actores que encarnan cada estación en un trayecto que avanza entre multitudes. La escenificación alcanza su punto más intenso alrededor de las tres de la tarde, cuando la crucifixión se representa en la cima del Cerro de la Estrella, en medio de un silencio colectivo que contrasta con la magnitud del evento.
Más que un acto religioso, esta tradición se construye desde la comunidad. Vecinos participan durante meses en la preparación, desde la selección del elenco hasta la logística que permite sostener una representación que supera varios kilómetros de recorrido y horas de duración. El resultado es una experiencia que mezcla devoción, identidad y organización colectiva.
Con más de un siglo de historia, el Viacrucis de Iztapalapa sigue creciendo sin perder su esencia. Cada año, no solo atrae a fieles, sino también a curiosos y visitantes que encuentran en esta puesta en escena una expresión viva de la cultura popular, donde la fe se convierte en espectáculo, memoria y resistencia comunitaria.