En los ánimos de la fe evangélica, algunas tradiciones no mueren. Hoy es Jueves Santo, fecha en la que la iglesia católica conmemora uno de los últimos episodios de la vida de Jesucristo: la Última Cena y el lavatorio de pies con los discípulos. Lo que, para los devotos, además de significar un periodo de oración, les recuerda el compromiso de mantener viva la visita de los siete templos.
Esta tradición que consiste en recorrer siete iglesias como acto de reflexión, simboliza el trayecto de Jesús hasta su crucifixión. Recordando, simbólicamente, los dolorosos momentos que él vivió antes de su resurrección.
De acuerdo a la explicación litúrgica, cada uno de los templos representa un episodio específico: la oración en Getsemaní, su paso ante Anás y Caifás, las comparecencias ante Poncio Pilato y Herodes, y finalmente, el camino hacia el Calvario. En cada parada, los fieles suelen detenerse para orar frente al Santísimo Sacramento.
Hacia las calles empedradas de San Luis Potosí, esta práctica se traslada y forma parte de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa.
Durante la tarde y noche de este Jueves Santo, habitantes y visitantes recorren los templos ubicados principalmente en el Centro Histórico.
No solo por su valor regilioso, sino además por su arquitectura y ambiente de tranquilidad, entre los recintos más visitados destacan: la Catedral de San Luis Potosí, el Templo del Carmen, el Templo de San Agustín y el Templo de San Francisco. Asimismo, el recorrido incluye otras construcciones como el Templo de la Compañía, el Templo del Sagrado Corazón de Jesús y parroquias de barrios tradicionales como San Miguelito o San Sebastián.
La actividad no solo reúne a devotos sino que tiene un valor social y cultural. En los alrededores de los templos es común la venta de veladoras, rosarios, oraciones impresas y pan bendito, elementos que acompañan el recorrido de los fieles.
La visita de los siete templos se mantiene viva como una expresión de devoción popular, entrelazando el significado litúrgico con prácticas comunitarias. Y que perdurarán a lo largo del tiempo en la capital potosina.