La violencia irrumpió en un espacio destinado al cuidado infantil. Cuatro niños murieron tras ser apuñalados dentro de una guardería en Kampala, un hecho que ha generado conmoción y preguntas sin respuesta en la capital de Uganda.
De acuerdo con reportes locales, las víctimas eran menores de entre dos y tres años. El ataque ocurrió en el barrio de Ggaba, donde un hombre ingresó al lugar y agredió de manera violenta a los niños, en un episodio que testigos describen como repentino y devastador.
La policía confirmó la detención del presunto responsable poco después del incidente. La portavoz Racheal Kawala calificó el suceso como un “hecho trágico” y aseguró que el caso se mantiene bajo investigación para esclarecer qué motivó el ataque.
Mientras avanzan las indagatorias, el crimen vuelve a poner en el centro la vulnerabilidad de los espacios infantiles frente a hechos de violencia extrema. En una ciudad que despertó con la noticia, el duelo colectivo se mezcla con la incertidumbre sobre las causas de una agresión que, hasta ahora, no tiene explicación.