Alejados del oropel, por las precarias calles del barrio de Tlaxcala, migrantes recrearon las 14 estaciones de la crucifixión y muerte de Jesús el Nazareno en un símil del Viacrucis que ellas y ellos mismos viven en el éxodo por encontrar mejores niveles de vida.
Desde temprano este Viernes Santo Mauricio Marínez García de 24 años de edad y quien desde hace cinco salió de natal La Romita, Venezuela, caracterizado de Jesús partió desde la Casa de la Caridad Hogar del Migrante cargando una cruz de madera de más de 20 kilos de peso.
Los vecinos montaron altares, algunos de ellos vivientes para recrear las tres caídas, en una de ellas Jesús fue auxiliado por Simón de Cirene caracterizado por Rudy Alexia García, de 30 años de edad quien apenas hace dos meses salió huyendo de su casa en Paraíso Copán, Honduras, para perseguir el "sueño americano". También con dos meses apenas que salió de Tegucigalpa, capital de Honduras, Karla Carolina Cruz Amaya de 40 años de edad limpió el rostro de Jesús caracterizada como la Verónica y junto con Astrid Cepeda, de 31 años y con tres que huyó de su natal Guatemala, ambas en uno de los momentos más emotivos lloraron el tormento al que estaba siendo sometido el Nazareno.
En el colofón del Viacrucis migrante, María, que representó Alisson Nahomi Castillo, de 19 años de edad nacida en San Salvador, recibió el cuerpo ya sin vida de su hijo crucificado.
En un mensaje final el padre Marco Antonio Luna, director de la Casa de la Caridad Hogar del Migrante, destacó ya son más de 15 años que migrantes y vecinos del alberge participan en la meditación del Santo Vicrucis en un acto solemne y lleno de dencillez como lo son las vidas de los hermanos migrantes.