Mientras el incendio en una empresa de plásticos de la Zona Industrial entraba en fase de control, otra preocupación flotaba en el ambiente: la calidad del aire. Sin embargo, los reportes más recientes indican que, pese a la magnitud del siniestro, los niveles se han mantenido dentro de parámetros estables para la población.
El fuego, registrado en el cruce del Eje 124 y avenida Comisión Federal de Electricidad, generó una densa nube que, en otros escenarios, habría encendido alertas mayores. No fue el caso. La dirección del viento jugó a favor, desplazando los contaminantes lejos de la mancha urbana y reduciendo el impacto directo en las zonas habitadas.
De acuerdo con el monitoreo ambiental, las corrientes de aire alcanzaron velocidades cercanas a los 12 kilómetros por hora con dirección sureste, lo que permitió que el humo avanzara hacia Villa de Pozos y se disipara en áreas menos densamente pobladas, evitando una concentración peligrosa en la ciudad.
Aunque el episodio resultó aparatoso por los materiales involucrados en la combustión, las condiciones meteorológicas marcaron la diferencia. El comportamiento del viento y la dispersión de partículas ayudaron a contener un riesgo que, en otras circunstancias, podría haber escalado a una contingencia ambiental más severa.