Para muchos contribuyentes, la declaración anual no termina al enviarla, sino cuando el dinero regresa a su cuenta. El Servicio de Administración Tributaria contempla distintos tiempos para la devolución de saldos a favor, que pueden ir desde unos cuantos días hasta varias semanas, dependiendo de la precisión del trámite.
En los escenarios más ágiles, cuando la información está completa y sin errores, la devolución automática puede reflejarse en un lapso de entre 5 y 10 días hábiles. Incluso, hay casos en los que el depósito llega dentro de la primera semana, lo que convierte al proceso en un alivio inmediato para quienes esperan ese recurso.
Sin embargo, no todas las devoluciones siguen ese ritmo. La autoridad fiscal cuenta con un plazo legal de hasta 40 días hábiles para realizar el pago, tiempo que suele agotarse cuando existen inconsistencias, datos incompletos o la necesidad de una revisión más detallada. En esos casos, el trámite puede pasar de automático a manual.
Errores en la declaración, cuentas bancarias incorrectas o discrepancias entre ingresos y deducciones son algunos de los factores que pueden frenar el proceso. Por ello, revisar cuidadosamente la información antes de enviarla no solo evita contratiempos, también puede marcar la diferencia entre recibir el dinero en días… o esperar más de un mes.