Ucrania y Rusia acordaron una breve pausa en los combates con motivo de la Pascua ortodoxa, en un intento inusual por reducir la violencia tras más de cuatro años de conflicto. La tregua tendrá una duración aproximada de 32 horas y fue anunciada por los gobiernos de ambos países, que han mantenido enfrentamientos constantes desde la invasión iniciada en 2022.
El anuncio fue confirmado por el Kremlin, que informó que el presidente Vladimir Putin ordenó suspender las operaciones militares desde la tarde del 11 de abril hasta el final del 12 de abril de 2026. La instrucción contempla el cese de acciones de combate en todas las direcciones, aunque las fuerzas rusas permanecerán alertas ante posibles provocaciones. Moscú expresó que espera que la parte ucraniana adopte una postura similar durante este periodo.
Por su parte, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski reiteró que su país está dispuesto a actuar con reciprocidad y respaldó la iniciativa para que la población pueda vivir las celebraciones religiosas sin amenazas. El mandatario señaló que esta pausa podría representar una oportunidad para avanzar hacia un escenario de paz y evitar la reanudación inmediata de las hostilidades.
Durante el conflicto se han registrado otras treguas temporales, pero han sido frágiles y con acusaciones mutuas de violaciones. Las conversaciones diplomáticas, impulsadas principalmente por Estados Unidos, han enfrentado dificultades para lograr acuerdos duraderos. Analistas señalan que el diálogo se ha complicado debido a otros escenarios internacionales y a las exigencias territoriales planteadas por Moscú, que Kiev considera inaceptables.
La guerra ha provocado cientos de miles de víctimas y millones de desplazados, convirtiéndose en el conflicto más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, los combates han evolucionado hacia el uso intensivo de drones y ataques estratégicos, mientras ambos bandos mantienen posiciones en distintas regiones, especialmente en Donetsk.
Aunque la tregua por la Pascua ortodoxa es limitada, especialistas consideran que representa una señal de apertura para retomar negociaciones. Sin embargo, advierten que la falta de acuerdos estructurales y las diferencias políticas siguen siendo obstáculos importantes para alcanzar una paz duradera en la región.