La discusión sobre la violencia de género en el deporte volvió a encenderse en México luego de las expresiones misóginas dirigidas contra la árbitra Katia Itzel García durante un partido reciente de la Liga MX, situación que provocó una condena pública por parte del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred).
El organismo calificó las agresiones como una forma de violencia simbólica que no puede ser normalizada dentro ni fuera de las canchas, al señalar que este tipo de comentarios refuerzan estereotipos de género y buscan deslegitimar la autoridad de las mujeres en espacios históricamente dominados por hombres.
De acuerdo con el posicionamiento institucional, los hechos ocurridos tras una decisión arbitral en el encuentro entre Pumas y Mazatlán deben ser investigados y atendidos por las autoridades deportivas correspondientes, al tratarse de conductas que vulneran la integridad y el respeto hacia las árbitras profesionales.
El caso ha reabierto el debate sobre el machismo en el fútbol mexicano y la necesidad de fortalecer protocolos de protección y sanción. Más allá del episodio en la cancha, el señalamiento institucional subraya un problema estructural: la persistencia de expresiones discriminatorias en espacios donde la presencia femenina sigue enfrentando resistencia.