La FIFA dio por segura la presencia de Irán en el Mundial de 2026, enviando un mensaje claro en medio de la incertidumbre internacional. A pesar del conflicto en Oriente Medio y las tensiones con Estados Unidos —uno de los países anfitriones—, el organismo sostiene que la selección asiática estará en la competencia sin cambios en su estatus.
El respaldo llega directamente desde su presidente, Gianni Infantino, quien ha reiterado que el equipo iraní participará “sin duda”, apelando a la idea de que el futbol debe mantenerse al margen de la política. La postura busca contener los rumores sobre una posible ausencia o modificaciones en la sede de sus partidos.
Durante semanas, la participación de Irán estuvo en entredicho. El contexto bélico generó dudas sobre la seguridad del equipo e incluso llevó a plantear alternativas como trasladar sus encuentros fuera de territorio estadounidense. Sin embargo, la FIFA rechazó cualquier ajuste al calendario, reafirmando que el torneo se jugará bajo el esquema original.
Más allá del caso puntual, la situación expone una tensión constante entre deporte y geopolítica. El Mundial de 2026, que será el más grande en la historia con 48 selecciones y tres países anfitriones, se perfila no solo como una fiesta futbolística, sino como un escenario donde también se pondrá a prueba la capacidad del deporte para sostenerse por encima de los conflictos globales.