La escalada del conflicto en Irán dejó de ser un asunto lejano para convertirse en un golpe directo al bolsillo de los mexicanos. En mercados y tianguis, productos esenciales como el jitomate, el limón y la papa han comenzado a encarecerse, evidenciando cómo una guerra a miles de kilómetros puede alterar la vida cotidiana en México.
El impacto más visible lo encabeza el jitomate. Datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) revelan un aumento del 42.01%, con precios que ya se mueven entre los 60 y 70 pesos por kilo. En perspectiva anual, el alza ha sido aún más agresiva, alcanzando hasta un 126.3%, impulsada tanto por el conflicto internacional como por condiciones climáticas adversas que han reducido la producción.
En contraste, el encarecimiento del limón responde a una combinación distinta de factores. A la presión global se suma la violencia en zonas productoras del occidente del país, donde la inseguridad ha interferido en la cadena de distribución. Este cruce entre crisis interna y tensiones externas ha convertido a este cítrico en otro indicador del deterioro en los costos alimentarios.
Otros productos básicos tampoco escapan a la tendencia. Pepino, tomate verde y papa registran incrementos por encima de la inflación general, que en marzo se ubicó en 4.59%. Detrás de este fenómeno está la disrupción en el mercado global de fertilizantes, afectado por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, así como el encarecimiento energético derivado del conflicto. Organismos internacionales advierten que los precios de los alimentos continúan al alza, lo que anticipa un panorama aún más complejo para los consumidores en los próximos meses.