El nombre de Lionel Messi vuelve a sacudir el futbol, pero esta vez fuera de la cancha. El campeón del mundo dio un paso inesperado al convertirse en propietario de un club español, marcando el inicio de una faceta empresarial que apunta a trascender más allá de su carrera como jugador.
La adquisición recae sobre el UE Cornellà, un equipo catalán que compite en la Tercera RFEF, equivalente a la quinta categoría del futbol español. Aunque se trata de una liga modesta, el club representa un proyecto con potencial de crecimiento, especialmente por su tradición en la formación de jóvenes talentos.
Más que una inversión deportiva, la operación también refleja una estrategia a largo plazo. Messi busca fortalecer estructuras, impulsar el desarrollo de futbolistas y consolidar un modelo que combine formación, identidad local y proyección internacional, en una región clave en su historia personal y profesional.
Con este movimiento, el argentino se suma a una tendencia creciente entre figuras del futbol que comienzan a construir su legado desde los despachos. Lo que antes era dominio exclusivo de empresarios, hoy abre espacio a exjugadores que buscan seguir influyendo en el juego, ahora desde la gestión y la toma de decisiones.