Buscar departamento en la Ciudad de México puede convertirse en una pesadilla. En los últimos meses, autoridades han encendido alertas por el llamado fraude de “monta rentas”, un esquema que se aprovecha de la urgencia por encontrar vivienda y termina despojando a las víctimas de fuertes sumas de dinero.
El mecanismo es directo: los estafadores alquilan inmuebles por periodos cortos —generalmente a través de plataformas digitales— y luego los ofrecen como si fueran propios. Con anuncios atractivos, contactan a interesados, firman contratos falsos y solicitan depósitos o pagos adelantados. Una vez recibido el dinero, desaparecen sin dejar rastro.
El gancho suele estar en precios por debajo del mercado en zonas de alta demanda, lo que acelera la decisión de quienes buscan rentar. En algunos casos, las víctimas incluso alcanzan a ingresar al inmueble por unos días, hasta que la farsa se derrumba cuando aparecen los verdaderos dueños o se corta toda comunicación con los supuestos arrendadores.
El fenómeno no solo exhibe la evolución de los fraudes, también pone sobre la mesa la fragilidad del mercado inmobiliario en contextos digitales. En una ciudad donde la vivienda escasea y la competencia es alta, el “monta rentas” se instala como una amenaza silenciosa que convierte la búsqueda de hogar en un riesgo constante.