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Pepe Alemán
Holoverso

Ser y querer ser

A poco más de un año de la jornada electoral donde se habrá de renovar le Gubernatura, los 14 distritos locales de Mayoría del Congreso del Estado, las 59 presidencias municipales y los siete distritos federales de Mayoría, todo parece indicar que las cartas del juego electoral para el 2027 están echadas y que el objetivo de la oposición en San Luis Potosí será vencer al gobernante Partido Verde y el grupo político de la Gallardía.

En medio de marañas más bien mediáticas y moralinas, la coalición del PVEM con Morena y el PT tiene claro que, al menos en San Luis Potosí, en Zacatecas y en Guerrero irán separados a disputar esas gubernaturas. Pero eso no significa ruptura, porque sería suicidio político al abrir posibilidades a la oposición donde en tierras potosinas es casi inexistente.

Las coaliciones se construyen por resultados. En San Luis Potosí está claro que desde el 2021 la Gallardía-Verde es dominante, los números son contundentes: Luego de ganar José Ricardo Gallardo Cardona por más de siete puntos porcentuales, en 2024 acrecentaron su poderío al dominar el Congreso del Estado, los escaños en el Senado y la mayoría de las presidencias municipales. En ambos procesos electorales la coalición fue parcial, no tendría por qué ser diferente en el 2027.

Las elecciones se ganan en tres fases: Estructura partidista y trabajo territorial, un buen perfil con buena propuesta y, para muchos la más importante, la movilización el día de la jornada electoral, ya sea para la defensa del voto o para movilizar el llamado voto duro. Las tres las tiene con holgura el PVEM, una maquinaria aceitada y poderosa que desde ya opera en favor de la senadora Ruth González Silva.

En Morena las cosas son complejas. Si bien cuentan con los programas federales del Bienestar, su estructura es pírrica, su dirigencia se enseñorea con la autocomplacencia y en varias regiones del estado el prototipo del votante conservador les es adverso. En cuanto a perfiles para la Gubernatura están famélicos, salvo la figura de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, no hay quien le pueda competir a la maquinaria Verde.

En el PAN priva el ambiente de encono, más allá de las encerronas de la élite en poder, las fracturas siguen latentes, por ejemplo, con al azuarismo. Habría que sumar a ello la inminente participación del nuevo partido político nacional “Somos México”, donde han encontrado cabida antiguos panistas resentidos por los cacicazgos albiazules de los últimos tiempos encarnados en el “Círculo Azul”, en el Azuarismo y con la dirigencia estatal actual postrada a las ambiciones personales del “alcalde viajero”, Enrique Galindo Ceballos. Un ejemplo de ello es el Distrito VIII local capitalino donde desde hace décadas el PAN gana, pero que ahora “Somos Mx” le restaría fuerza electoral lo que le restaría posibilidades de ser competitivos a la Gubernatura y por supuesto a la alcaldía.

En esos menesteres, cabe resaltar dos cosas: Jorge Romero, líder nacional panista, ha establecido que no quiere nada con el PRI y en lo local están convencidos de ello, por lo que la figura de un priista de negros antecedentes como Galindo no la tiene segura. Además, San Luis Potosí por la debacle electoral registrada en las últimas elecciones, dejó de ser prioridad para la dirigencia nacional, aunque vengan y digan lo contrario, muy por encima están Querétaro y Aguascalientes, y en la obligación de cumplir con la paridad en las 17 gubernaturas no se extrañe que para San Luis quede establecido que sea mujer, aunque en lo corto, la senadora Verónica Rodríguez se muestra reacia y prefiere que “otro” sea el sacrificado.

Hologramas

MALA SEMANA.- Dicen que mal empieza la semana para quien ahorcan en lunes. Negros nubarrones se posaron sobre la ambición de Enrique Galindo Ceballos en la semana que terminó. La suspensión definitiva otorgada por el Juzgado Segundo de Distrito al amparo promovido por vecinos del fraccionamiento Puerta de Piedra opositores al desaseado remate de 18 terrenos propiedad de las y los capitalinos tiene efectos expansivos; es decir, la autoridad jurisdiccional ordena que mantener las cosas como estaban antes de la enajenación, pero no únicamente para el predio que combaten los vecinos quejosos, sino que el Acuerdo de Cabildo para todos queda en suspensión. Este acuerdo judicial reviva el incendio en la administración galindista y que derivó en la renuncia de quien fuera secretario general, Fernando Chávez Méndez. Resulta que la razón de peso del diferendo en el cuartel galindista no son las famosas pulseras VIP para ver a Miguel Bosé, como frívolamente se quiso hacer saber, sino que uno de los terrenos municipales en remate –no se sabe si el de Puerta de Piedra- ya estaba al menos apalabrado con el zar inmobiliario Carlos “El Chato” López Medina de parte del propio Fernando Chávez y por el síndico Víctor Hugo Salgado Delgadillo, pero como es costumbre en el “alcalde sin palabra” no se cumplió con el compromiso contraído y la liga se rompió.