Durante más de 30 años en diferentes foros académicos, círculos de discusión y en el ejercicio de mi profesión como comunicólogo he defendido la libertad de expresión, incluso con excesos. También durante todo este lapso de tiempo he aprendido a identificar cuando alguien, en el derecho constitucional de opinar lo que la plazca sobre temas públicos, transgrede la delgada línea de la opinión con la difamación y, aún más, cuando se contrata para un sicariato mediático.
Conforme se acerca el inicio del proceso electoral 2026-2027, es recurrente la polarización entre opinadores, medios de comunicación y aparición de perfiles en redes sociales que se pliegan a un proyecto político, no necesariamente en aras de una labor que fortalece la democracia en nuestro estado, sino más bien con intereses mercantiles.
La reciente detención de una mujer y su hija, públicamente sabido que estaban al servicio del proyecto político de Enrique Galindo Ceballos, incluso uno de ellas incrustada en la nómina municipal, ha desatado rabioso debate acerca de las colindancias entre esa delgada línea a la que hacemos alusión.
Falsamente, los opinadores, sicarios mediáticos y detractores del gobierno estatal en turno pretenden incrustar en la narrativa pública que se trata de un atentado al periodismo crítico en San Luis Potosí. No es así. Por principio de cuentas ambas detenidas no ejercen el periodismo, decir lo contrario es ofender a quienes por décadas, con el gusto o no del poder, hemos ejercido tan noble oficio. Se trata de personajes con distintas demandas en su contra por difamar, ofender y mentir no sólo al poder, sino a particulares, como el caso de la empresaria Alejandrina Cedillo. También cuentas con antecedentes como la falsificación de billetes. No son periodistas.
Decíamos al inicio de esta entrega, que la polarización en torno al proceso electoral venidero es recurrente cada tres y cada seis años. Lo ideal es que la ciudadanía, el electorado, tenga acceso con toda claridad de los objetivos de esos espacios de opinión, que no de información, tanto oficialistas como detractores.
Joseph Goebbels, el genio propagandístico de la Alemania nazi y el Tercer Reich, sostenía que una mentira repetida múltiples veces puede convertirse en verdad. En la novela distópica “1984”, al autor británico George Orwell describía al “gran hermano” o “Big Brother” para describir a un régimen totalitario que todo lo ve y todo lo vigila. Entre ambos conceptos se retuerce la realidad de la opinión pública en San Luis Potosí.
Lo peligroso de tal contradicción que coexiste en tierras potosinas puede llevar al caos social, a la confrontación ciudadana, a reducir a un razonamiento binario que pone diques a la democracia y la arena, fundamentalmente está en las redes sociales digitales. El Estado Mexicano, obligado por su conformación de República, tiene por obligación que atender ese riesgo y la única forma de hacerlo en el marco de la ley es aplicar el estado de derecho.
Hologramas
ROCHACORDERISMO AL ACECHO.- Desde principios de los 70 del siglo pasado, al término del mandato de Antonio Rocha Cordero como gobernador del estado, juristas y políticos se apoderaron del estado. Salvo el sexenio del profesor Carlos Jonguitud Barrios, todos los gobernadores, todos hombres, surgieron de esa corriente. A la llegada de Alfonso Lastras Ramírez a la Rectoría de la UASLP, se generó una sub corriente heredera del rochacorderismo que se autodenominó “Grupo Universidad”. Pasado el tiempo, ese grupo mutó a lo que ahora conocemos como “Los Macabeos” que incluso fundaron el taller de la Masonería “P-3” (Propaganda Tres). Traigo a colación este pasaje histórico de la política potosina, para advertir la infiltración de ese grupo sin ideología ni principios éticos y mucho menos democráticos en los diferentes grupos de poder en la entidad. Personajes siniestros como Alejandro “caco” Leal han formalizado su incrustación en el hegemónico grupo de la Gallardía ahora en el poder. Desde ahí, desde las entrañas del poder en turno, ya han captado la figura pública del empresario Juan Carlos Valladares Eichelmann como su punta de lanza para continuar deleitándose con la mieles del poder. Dicen los que saben, que el joven empresario está siendo “coucheado” por “Los Macabeos” y no hay paso estratégico ni declaración pública que no pase por el cedazo de esas perversas mentes. Aguas.