El choque entre el gobierno federal y TV Azteca volvió a escalar luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sugiriera públicamente a la ciudadanía no consumir contenidos de la televisora propiedad de Ricardo Salinas Pliego, comentario que desató una respuesta inmediata por parte de la empresa.
A través de un posicionamiento, la televisora acusó un presunto intento de presión y censura hacia medios de comunicación críticos de la actual administración. La empresa aseguró que continuará ejerciendo labores periodísticas y espacios de análisis político pese a las diferencias públicas que mantiene el gobierno federal con el empresario dueño del grupo mediático.
La controversia surgió después de que Sheinbaum cuestionara la cobertura y postura editorial de medios vinculados a Salinas Pliego, especialmente en temas relacionados con seguridad, política y decisiones del gobierno federal. Desde hace meses, la relación entre el empresario y figuras de la llamada Cuarta Transformación se ha tensado debido a intercambios públicos, críticas mutuas y disputas políticas que constantemente se trasladan a redes sociales y medios de comunicación.
En su respuesta, TV Azteca sostuvo que en una democracia debe prevalecer la libertad de expresión y advirtió que resulta preocupante que desde el poder se promueva el rechazo hacia determinados medios. El posicionamiento también señaló que desacreditar a empresas periodísticas puede generar presión indirecta sobre periodistas, conductores y comunicadores que mantienen posturas críticas frente al gobierno federal.