Las tensiones en materia de seguridad entre México y Estados Unidos podrían escalar en los próximos meses, luego de que el exembajador Ricardo Pascoe Pierce afirmara que autoridades estadounidenses tendrían bajo investigación a otros cuatro gobernadores mexicanos además del mandatario sinaloense Rubén Rocha Moya.
Durante declaraciones recientes, el también analista político señaló que agencias de Estados Unidos mantienen abiertas distintas líneas de investigación relacionadas con presuntos nexos entre actores políticos y organizaciones criminales. Según Pascoe, estas indagatorias formarían parte de una estrategia más amplia de presión y cooperación bilateral en temas de combate al narcotráfico y seguridad regional.
El exdiplomático aseguró que el caso de Rocha Moya ha generado inquietud en la relación entre ambos países, particularmente por el nivel de atención que Washington estaría colocando sobre autoridades estatales mexicanas. No obstante, hasta ahora no existe información oficial que confirme procesos judiciales, acusaciones formales o la identidad de los otros mandatarios presuntamente involucrados.
Por su parte, el gobernador de Sinaloa ha rechazado públicamente cualquier vínculo con grupos criminales y sostiene que no existen pruebas en su contra. Mientras tanto, las declaraciones de Pascoe volvieron a colocar sobre la mesa el debate sobre la influencia del crimen organizado en la política mexicana y el papel que podrían asumir las autoridades estadounidenses frente a esos señalamientos.