El robo de combustible volvió a encender alertas en Nuevo León después de que fuerzas federales localizaran un túnel clandestino presuntamente conectado con actividades de huachicoleo en el municipio de Escobedo, una zona considerada estratégica por su cercanía con ductos de transporte de hidrocarburos.
El hallazgo ocurrió tras reportes sobre anomalías en la presión de un poliducto operado por Pemex. Técnicos y elementos de seguridad realizaron recorridos en un área industrial cercana al Libramiento Noroeste y descubrieron una excavación de varios metros de profundidad que aparentemente permitía acceder de forma ilegal a la infraestructura subterránea.
La excavación se encontraba oculta dentro de un predio rodeado por patios de maniobras, bodegas y empresas de transporte pesado, un entorno que habría facilitado las operaciones clandestinas sin llamar demasiado la atención. En el lugar fueron aseguradas mangueras, herramientas y equipo presuntamente utilizado para extraer y movilizar combustible robado.
De acuerdo con las primeras investigaciones, el túnel presentaba una estructura reforzada y condiciones que sugieren un trabajo planeado con tiempo y recursos, lo que hace sospechar de una red organizada detrás de las operaciones. Autoridades federales ya analizan si existe relación con otros casos recientes de robo de hidrocarburos detectados en la zona metropolitana de Monterrey.
El descubrimiento ocurre en medio del repunte de operativos contra el huachicoleo en distintos estados del país, donde las tomas clandestinas continúan representando pérdidas millonarias y riesgos importantes para comunidades cercanas, debido a fugas, explosiones y contaminación ambiental.
La investigación quedó bajo responsabilidad de instancias federales, que ahora buscan determinar cuánto combustible pudo haberse extraído desde este punto, quiénes operaban la instalación y si existen más conexiones subterráneas vinculadas con el mismo esquema ilegal.