Autoridades de México y Estados Unidos localizaron un sofisticado narcotúnel que unía la ciudad de Tijuana con San Diego, una obra clandestina que presuntamente era utilizada por organizaciones criminales para el tráfico de drogas a través de la frontera.
El pasadizo subterráneo fue descubierto durante una investigación binacional enfocada en combatir rutas de contrabando operadas por grupos del crimen organizado. De acuerdo con los primeros reportes, el túnel contaba con sistemas de ventilación, iluminación y condiciones que permitían mover cargamentos de manera discreta entre ambos países.
La estructura fue localizada en una zona industrial cercana a la línea fronteriza, una ubicación que habría facilitado ocultar las operaciones y el movimiento de mercancías ilegales. Especialistas señalaron que este tipo de construcciones requieren meses de trabajo, inversión considerable y logística especializada para evitar ser detectadas.
El hallazgo vuelve a evidenciar la evolución de las redes de narcotráfico en la frontera norte, donde los grupos criminales han recurrido durante años a túneles cada vez más complejos para sortear los controles de vigilancia instalados en cruces internacionales y puntos estratégicos de seguridad.
Autoridades estadounidenses y mexicanas trabajan ahora en el análisis de la infraestructura para determinar cuánto tiempo llevaba operando, qué organización criminal estaba detrás de su construcción y qué volumen de droga pudo haber sido trasladado a través de esta ruta clandestina.
El descubrimiento se suma a una larga lista de túneles encontrados en la región Tijuana-San Diego, considerada una de las zonas con mayor actividad de tráfico transfronterizo debido a su importancia comercial y a la intensa vigilancia que existe en los cruces oficiales entre ambos países.