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Selen Terán
De San Luis y otros demonios

Que el mundial no nos distraiga

Por fin llegó esa fiesta de cinco semanas que es el Mundial de Futbol -masculino- en el que nos embelesamos y no importa nada más que la fase de grupos, la quiniela, y la jornada completa. Y está bien, pero no debemos dejar de lado todos los problemas que tiene este país, este estado, el municipio.

Más allá de la política y sin hacer un conteo de lo que la mayoría ya sabemos que nos duele y nos deben las autoridades, los problemas de la sociedad son muchos, y las soluciones las podemos tener todos, no es sólo cuestión de las autoridades.

Estamos en temporada de lluvias, y vemos lamentablemente las inundaciones y como para peatones, ciclistas, motociclistas y conductores es un verdadero tormento transitar por las calles de la ciudad, no importa la zona: Norte, Poniente, Centro, etcétera. Las inundaciones podríamos evitarlas, no tirando basura, recogiendo nuestras calles, estacionamientos, cocheras. 

La cultura cívica es el motor que realmente transforma una comunidad; esperar a que el gobierno resuelva cada bache o limpie cada coladera mientras nosotros mismos saturamos el drenaje es una contradicción que nos ahoga cada que hay una nube cargada. El verdadero campeonato que debemos ganar se juega en las calles que habitamos a diario, manteniendo la empatía con el vecino y asumiendo la responsabilidad de nuestro entorno.

Disfrutemos los goles, gritemos frente a la pantalla y vivamos la pasión del balompié, pero que el fervor mundialista no se convierta en la cortina de humo perfecta para desentendernos de los retos locales. 

Al final de los noventa minutos, cuando las luces del estadio se apaguen, la realidad potosina seguirá esperando afuera de nuestra puerta. El destino de San Luis no lo define un árbitro, sino la participación de su gente.

Y reclamemos, fuerte y claro, pero hagámoslo desde una responsabilidad cívica y solidaria.