Las lluvias registradas durante junio han favorecido una recuperación acelerada de los principales cuerpos de agua que abastecen a la zona metropolitana de San Luis Potosí, destacando la presa San José, cuyo nivel de almacenamiento se encuentra ya muy cerca de su capacidad máxima.
De acuerdo con el más reciente reporte de la Gerencia Estatal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el embalse pasó de un 61.4 por ciento de llenado a principios de mes a un 94 por ciento al corte del 22 de junio, reflejando el impacto positivo de las precipitaciones sobre la captación de agua.
Ante este panorama, autoridades mantienen vigilancia sobre el comportamiento de la presa, ya que de continuar las lluvias con la misma intensidad durante las próximas semanas podría ser necesario realizar maniobras de desfogue para evitar que el nivel alcance rangos que representen un riesgo para la infraestructura.
El informe también muestra una recuperación importante en otros vasos de captación del sistema poniente. La presa El Peaje registra un almacenamiento del 83.1 por ciento, mientras que El Potosino se encuentra al 68.3 por ciento de su capacidad. Por su parte, la presa Cañada del Lobo reporta un nivel del 69.5 por ciento.
En contraste, la presa El Realito, una de las principales fuentes de suministro para la capital potosina, presenta un almacenamiento del 54.6 por ciento. Aunque mantiene niveles estables, es el embalse que ha mostrado la disminución más significativa durante el año, ya que en enero reportaba una captación del 80.8 por ciento.
La cercanía de la presa San José a su límite de almacenamiento -en el 77% de su capacidad según el alcalde, Enrique Galindo Ceballos- también podría tener implicaciones para la movilidad urbana. Históricamente, cuando el embalse comienza a liberar excedentes de agua, es necesario cerrar temporalmente la circulación en el bulevar Río Santiago, una de las vialidades más transitadas de la ciudad, debido al incremento del flujo en el cauce.
Las autoridades, por su parte indicaron que continuarán monitoreando la evolución de las lluvias y los niveles de las presas durante la temporada para determinar las acciones preventivas necesarias.