La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reforzó su respuesta humanitaria en Venezuela tras los terremotos del 24 de junio y anunció un plan para brindar asistencia a 500 mil personas durante los próximos tres meses. Como parte de esta estrategia, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) solicitó 50 millones de dólares para atender las necesidades más urgentes de la población afectada por la emergencia.
El organismo internacional advirtió que la prioridad es garantizar el acceso a alimentos, agua potable, refugio y servicios esenciales en las comunidades más golpeadas por los sismos, particularmente en el estado de La Guaira. Sin embargo, reconoció que los recursos solicitados representan únicamente una parte de la ayuda necesaria para enfrentar las consecuencias del desastre.
De acuerdo con el PMA, la operación humanitaria ya comenzó con la distribución de raciones alimentarias de emergencia y el aprovechamiento de las reservas disponibles dentro del país. Paralelamente, se coordina el envío de suministros adicionales desde otras naciones para ampliar la cobertura conforme avancen las labores de respuesta y recuperación.
La ONU destacó que la emergencia ocurre en un contexto de alta vulnerabilidad social, ya que millones de venezolanos requerían asistencia humanitaria incluso antes de los terremotos. Esta situación incrementa la presión sobre los sistemas de salud, abastecimiento y protección civil, dificultando la atención de las comunidades damnificadas.
Diversos organismos internacionales mantienen activos programas de apoyo para fortalecer las tareas de rescate, atención médica y distribución de ayuda. La ONU subrayó que, además de responder a la emergencia inmediata, será indispensable sostener el respaldo internacional durante la etapa de reconstrucción para atender a las familias que perdieron viviendas, medios de subsistencia y acceso a servicios básicos.