El Gobierno de Estados Unidos confirmó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) continuará vigente hasta el año 2036, conforme a lo establecido en el propio acuerdo, luego de decidir que no respaldará, por el momento, una extensión automática por otros 16 años.
El anuncio fue dado a conocer por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien explicó que la decisión fue comunicada por el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, durante un encuentro sostenido entre funcionarios de los tres países que integran el bloque comercial de Norteamérica.
De acuerdo con el funcionario mexicano, la determinación activa el mecanismo previsto en el tratado para iniciar un proceso de revisión anual. Esto permitirá que México, Estados Unidos y Canadá presenten periódicamente los temas que consideren prioritarios con el propósito de analizarlos y, en su caso, negociar ajustes que fortalezcan el funcionamiento del acuerdo.
Ebrard señaló que este procedimiento ofrece certeza a los sectores productivos, ya que el tratado continuará operando mientras se desarrollan las mesas de diálogo y negociación entre los tres socios comerciales, evitando incertidumbre sobre la continuidad del principal instrumento que regula el intercambio económico en la región.
Como parte de este proceso, informó que la siguiente ronda de conversaciones bilaterales entre México y Estados Unidos está programada para la semana del 20 de julio. En ese encuentro se abordarán diversos asuntos relacionados con la revisión del acuerdo y otros temas de interés económico para ambas naciones.
El T-MEC, que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), contempla en su texto un mecanismo de evaluación periódica para revisar su funcionamiento y determinar posibles modificaciones. La decisión estadounidense mantiene vigente ese esquema, en lugar de aprobar desde ahora una nueva ampliación de largo plazo.
Las autoridades mexicanas destacaron que el inicio formal de las revisiones permitirá atender gradualmente los desafíos comerciales que enfrenten los tres países, al tiempo que se preserva la estabilidad del intercambio económico y la integración de las cadenas productivas que dependen del mercado norteamericano.