Un reporte actualizado al 30 de junio en San Luis Potosí adiverte que la presencia de lluvias en la zona metropolitana aceleró la captación de líquidos en embalses y gracias a ello, se tomaron medidas preventivas para desfogar los excedentes.
Según señaló la dependencia federal, varias de las infraestructuras están en su límite de almacenamiento, como la presa San José al poniente de la capital que alcanzó el 94 por ciento de su capacidad.
Su arquitectura ha sido objeto de señalamientos ciudadanos ante el abandono y deterioro de sus instalaciones, además de que es víctima de una plaga: el lirio acuático que degrada la calidad del agua y acelera la acumulación de sedimentos.
Sobre el resto del sistema, la Conagua informó que las presas de El Peaje y El Potosino están por encima de la mitad de su capacidad, entre el 82.2% y el 68.2% respectivamente.
A diferencia del recurso almacenado en San José que expertos y legisladores advirtieron está contaminado con aguas negras; los sistemas de control en ambos embalses hacia el poniente -añadieron- funcionan de manera regular.
No obstante, con el fin de regular el flujo de la cuenca hidrológica San Miguelito Picacho, la propia comisión federal impulsa actualmente un proyecto para su sanitización.
Por otra parte, el reporte muestra que, en el sur de la capital, la presa artesanal, Cañada del Lobo, está a un 69.3% de su capacidad. Mientras que la de La Lajilla en Ciudad Valles y La Muñeca en Tierranueva, están a un 96.1% y 79.2%.
Finalmente, en Villa de Reyes, la presa Valentín Gama reporta un 34.7% de capacidad. Y la de El Realito, a un 57.9% que además es la principal fuente de abastecimiento para el sector oriente de la zona metropolitana.