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Pepe Alemán
Holoverso

Bajo asedio

Hoy como nunca, la obra literaria “El Cuento de la Criada” de la escritora canadiense Margaret Atwood, que con desgarradora prosa alerta sobre los regímenes totalitarios y teócratas que suprimen la libertad hasta los ínfimos detalles de las mujeres con mano de hierro, así como la organización estadounidense “Turning Point USA” (TPUSA) que lidera Erika Kirk con el movimiento “Voto por Hogar” que busca que las mujeres renuncien a su derecho al sufragio para consolidar valores ultraconservadores, cobran relevancia en México y en San Luis Potosí lo que obliga a la reflexión.

Pese a que en nuestro país y en el estado potosino el conservadurismo y la derecha se han desmoronado y han sido desplazados de las instituciones que fincan el estado democrático, con pesar observamos como desde el sur, el avance de la ultraderecha ha tomado nuevos bríos con triunfos presidenciales en Colombia, Argentina, Chile, Ecuador, Panamá, Bolivia, Brasil, El Salvador, República Dominicana y Costa Rica que han derrotado a la llamada “marea rosa” de izquierda de principios de siglo. 

Al norte, el republicano Donald Trump, protector e impulsor del TPUSA por ejemplo, pretende consolidar su poderío en las elecciones intermedias de noviembre cobijado por el discurso nacionalista “Make America Great Again” (Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande), que penetra de manera efectiva en el conservadurismo supremacista de las y los gringos. 

Para ambos frentes de la derecha y la ultraderecha internacional México es el siguiente objetivo. Buscan cerrar la pinza para ahorcar a un país gobernado por una mujer científica, laica y de izquierda.

Para ello, el conservadurismo ancla sus maniobras en las elecciones intermedias del año que entra en el país, donde se renueva la totalidad de la Cámara baja, vital para contener el embate de la derecha y proteger los avances constitucionales que han dado mayor poder al ciudadano. También se disputa más de la mitad de los gobiernos estatales en el país y miles de ayuntamientos.

En el caso de San Luis Potosí, ese conservadurismo con patrocinio internacional pretende enquistar dos figuras para disputar el poder estatal; una de ellas Enrique Galindo Ceballos, el ex comisionado nacional de la Policía Federal en el sexenio de Enrique Peña Nieto, quien ha sabido plegarse a la mutación del PRI que con Alejandro “alito” Moreno Cárdenas pasó de ser un partido de centro-izquierda y social demócrata a pasar al centro-derecha donde predomina el pensamiento social cristiano, lo que le valió ser expulsado de la Internacional Socialista. Ni que decir del PAN con el que también coquetea a diario Galindo y donde los grupos ultraconservadores como “El Yunque” o el “Opus Dei” están ávidos de saborear las mieles del poder e implantar de nuevo los valores tradicionales de su visión de familia y cercenar los avances de las libertades sexuales, de gestación de las mujeres, así como el estado diverso en cuanto a género se refiere. Enrique Galindo está presto a abanderar esas ideologías con el único y vulgar objetivo de obtener el poder.

El otro personaje en el que la ultraderecha internacional y nacional tiene prendidas sus veladoras es el empresario, Gerardo Sánchez Zumaya, quien como “caballo de Troya” pretende penetrar a la Cuarta Transformación a través del convenenciero PT para pulverizar desde adentro sus logros. Zumaya pregona sus valores de la familia tradicional y ostenta un discurso replicado por sus merolicas digitales plagado de odio y resentimiento, incluso fratricida.
Para nadie es ajeno el derroche de dinero que ha desplegado para su auto promoción, recursos de dudosa procedencia, pues como lo han consignado “Reporte Índigo” y el periódico “Reforma”, quienes lo ubican en una potente red de lavado de dinero, defraudación fiscal con el uso de factureras y “huachicoleo”, todo en detrimento de la paraestatal Pemex a quien esa red habría afectado por más de mil 100 millones de dólares.

El proceso electoral 2026-2027 está próximo a iniciarse. Las fuerzas políticas progresistas dominantes aún en el espectro nacional y estatal deben ponderar el proyecto de nación todavía en gestación para estar en condiciones de contener el asedio de la derecha y la ultraderecha nacional e internacional. De lo contrario el país y el estado sufrirán una regresión peligrosa.