titulo_columna
Pablo de la Rosa
Opinión

La batalla por el trono de las ferias del Altiplano

Con la llegada del verano, el Altiplano Potosino entra en una competencia que se ha convertido en tradición: la disputa por tener la mejor feria regional. No se trata solamente de llenar plazas, contratar artistas o presumir escenarios. En cada edición también están en juego el orgullo municipal, la capacidad de organización y la imagen que cada ayuntamiento logra proyectar ante visitantes propios y foráneos.
 
Durante 2025, la FERECHA de Charcas consiguió colocarse en la cima. La percepción general fue que ofreció una de las propuestas más completas del semidesierto potosino, gracias a una cartelera atractiva, una organización sólida y una respuesta favorable del público. Sin embargo, en el terreno de las ferias ningún reconocimiento es permanente. El prestigio ganado un año puede perderse al siguiente si no existe capacidad para innovar, mejorar y responder a las expectativas crecientes de los asistentes.
 
Para 2026, Cedral decidió mover primero sus piezas. La presentación de una cartelera artística de alto nivel dejó claro que busca recuperar protagonismo y enviar un mensaje directo a sus competidores: no está dispuesto a quedarse atrás. La estrategia parece efectiva, porque logró instalar la conversación pública antes del arranque formal de la temporada.
 
Charcas, por su parte, prepara su respuesta. Este domingo dará a conocer a los artistas que integrarán el Teatro del Pueblo de la FERECHA, anuncio que ha generado expectativa entre habitantes de la región. Después del éxito alcanzado el año pasado, el municipio carga ahora con una presión adicional: no basta con igualar lo hecho, tendrá que superarlo para conservar la corona.
 
En esta contienda también participan Santo Domingo y Moctezuma. El primero ha comenzado a despertar interés, aunque todavía deberá revelar si sus expectativas corresponden con una propuesta capaz de competir al mismo nivel. Moctezuma, en cambio, parece perfilarse como uno de los rivales más serios. La decisión de abrir su feria el 24 de julio con un artista de primer nivel lo coloca desde ahora entre los favoritos y demuestra que busca dar un golpe de autoridad desde el inicio.
 
La competencia entre municipios puede ser positiva siempre que no se convierta en una carrera de gastos desmedidos o decisiones improvisadas. Una buena feria no se mide únicamente por el nombre de los artistas, sino también por la seguridad, la limpieza, la movilidad, la atención al visitante, la promoción de productores locales y la inclusión de actividades culturales.
 
Y esa competencia también puede impulsar turismo, comercio y empleo.
 
Al final, el trono será otorgado por el público. Los asistentes decidirán qué municipio cumplió sus promesas y cuál logró ofrecer la experiencia más completa. Mientras tanto, el gran ganador será el Altiplano, que volverá a demostrar su riqueza, identidad y capacidad para celebrar.