Ahora no son los fusiles de asalto AR-15 ni las pistolas automáticas Pietro Beretta que sus sicarios con uniforme usaron en las matanzas de Tanhuato y Apatzingán, en Michoacán o en Nochistlán, en Oaxaca. No, ahora son testaferr@s digitales pagados con la hacienda municipal para calumniar a sus detractores y, tal como “sapo” que ha sido en el caso de los 42 normalistas de Ayotzinapa desparecidos en Iguala Guerrero, el cobarde y siniestro Enrique Galindo Ceballos se agazapa en la nueva autoproclama de ser “político profesional”.
Bastó que fuera publicada una nota de la empresaria comerciante del Centro Histórico, Alejandrina Cedillo, donde como víctima señaló a dos de sus victimarias, Eréndira Aguillón y Alejandra Hermosillo que, en uso abusivo de la violencia digital la calumniaron; bastó que la ex vicepresidenta de “Nuestro Centro A.C.” y ex presidenta de mujeres Canaco y Mujeres Coparmex, condenara que a la segunda la tuviera en la nómina municipal como funcionaria de Imagen Urbana y, por lo tanto, bajo las órdenes del ex comisionado nacional de la Policía Federal en el sexenio de Enrique Peña Nieto y corrido por las matanzas referidas en las primeras líneas, para que Galindo quitara cadenas a sus fieras digitales que con sus ambiciosas fauces atacaron con mentiras y difamaciones a quien únicamente ejerce el ejercicio del periodismo.
Tal vez también influyó que la presidenta del PRI, Sara Rocha Medina, al momento de admitir que las finanzas del tricolor están en quiebra y que ello se debe a laudos laborales y multas del INE heredadas de sus antecesores en el Comité Directivo Estatal, esos que también Galindo tiene incrustados y que ahora bajo el cobijo de sus jugosos salarios y pago de viáticos a granel, lo usa como sus operadores electorales para intentar consumar sus ambiciones de poder en el 2027.
En esta cadena del horror, Enrique Galindo Ceballos es el artífice. ¿Cómo se atreve a vociferar que él es un político profesional y sus adversarios simples novatos? Quizá tenga razón desde la perspectiva del uso del poder público con fines siniestros. Galindo representa la vieja política, aquella de los caudillos y caciques como Gonzalo N. Santos a mediados del siglo pasado; aquella de hace 30 años cuando un primero de enero porros y delincuentes quemaron Palacio Municipal.
Hoy, el “político profesional” evoca la inestabilidad política y de gobernabilidad que padecimos las y los potosinos a finales de los 80 y principios de los 90 tras la caída de Florencio Salazar Martínez, la caída de Fausto Zapata y una seguidilla de gobernadores interinos.
Hoy, Enrique Galindo financia y suelta a sus bestias para que, bajo el tramposo ropaje de una supuesta libertad de expresión con perfiles falsos atropellen la dignidad de personas que se oponen a su retrógrado proyecto político. Impulsa a guerriller@s para desestabilizar el ambiente preelectoral y poder después, como sucedió con su frustrada candidatura al Senado, recoger migajas. Ese es Enrique Galindo Ceballos.
Hologramas
CASCAJO. - En el evidente e ilegal acto anticipado de campaña disfrazado de “apoyo” al huasteco Gerardo Sánchez Zumaya organizado por el resentido Gabino Morales Mendoza, se pudieron ver personajes que ya saborearon las mieles del poder y que cuentan con pasajes funestos en su corta trayectoria política: Dos exdiputadas y un exdiputado, todos de hace dos Legislaturas. En plena pandemia, la morenista Angélica Mendoza Camacho protagonizó un escándalo en el Hospital General de Zona 02 del IMSS cuando acompañada por guaruras y presumiendo que era la presidenta de la Comisión legislativa de Salud, intentó ingresar con violencia a visitar a una paciente, ante la negativa por los protocolos sanitarios la entonces legisladora ordenó a sus escoltas agredir a la seguridad privada y todo ello quedó grabado en video.
La entonces diputada petista hoy de Movimiento Ciudadano y promotora del huasteco, Paola Alejandra Arreola Nieto, fue una de las fundadoras del nepotismo político, pues su hermana Dora Elia como suplente de la curul la sucedió en el Congreso luego que la primera buscara sin éxito otra candidatura; también contrató a su cuñado para que fuera parte de su staff, pero cuando se hizo público el parentesco fue despedido.
Representante del extinto Partido Encuentro Solidario (PES) en esa Legislatura, Mario Lárraga Delgado se hizo popular por hacer su trabajo desde la comodidad de su cama y en pijama; sin empacho así participó en varias sesiones de Comisiones legislativas.