El incendio forestal que afecta a Gironda, en el suroeste de Francia, ya consumió alrededor de 42 mil hectáreas y provocó un fuerte impacto sobre el turismo regional, con cancelaciones incluso en destinos que no fueron alcanzados directamente por las llamas.
La emergencia obligó a evacuar a unas 224 mil personas de 23 localidades. Aunque aproximadamente 144 mil habitantes ya pudieron regresar a sus viviendas, alrededor de 80 mil permanecían desplazados entre el martes y el jueves, mientras las autoridades avanzan en el control del fuego.
El sector turístico enfrenta además incertidumbre por mensajes contradictorios. Mientras la delegada del Gobierno en la región, Sophie Brocas, pidió evitar los viajes a Gironda, el ministro de Turismo, Serge Papin, llamó a mantener los planes vacacionales al señalar que existen amplias zonas que no resultaron afectadas.
La controversia se reflejó en las reservaciones. Aurélie Loubes, del Comité Regional de Turismo de Nueva Aquitania, reportó cancelaciones en áreas alejadas del incendio y anunció una campaña para recuperar visitantes una vez que la emergencia esté bajo control.
El impacto económico podría ser considerable. El turismo representa cerca de 7 por ciento del PIB de Gironda y, de acuerdo con estimaciones citadas en la región, durante la misma semana del año anterior generó unos 45 millones de euros en el área afectada. Además, la Ciudad del Vino de Burdeos reportó una disminución de 70 por ciento en sus visitantes durante diez días.
Las 42 mil hectáreas dañadas permanecerán restringidas durante semanas o meses, aunque las zonas evacuadas preventivamente podrán reabrir de manera progresiva. El calor extremo, con temperaturas superiores a los 40 grados, mantiene elevado el riesgo de nuevos incendios y complica la recuperación turística del suroeste francés.