Las escenas son lamentables: Un funcionario de la Comisión Estatal de Derechos Humanos perseguidos, atosigado; el Cabildo de Villa de Pozos y funcionarios secuestrados durante la ceremonia de conmemoración de la creación del municipio 59; diputadas y diputados atrincherados para no ser atacados por una pequeña turba de gente alcoholizada. Todo transmitido en vivo por las redes sociales digitales con el único propósito de sembrar el caos y la perturbación social.
Resulta extraño, por decir lo menos, que el Cabildo de la capital se mantenga intocable por los agitadores profesionales, pese a que ahí se han legitimado atropellos laborales y a la Hacienda Municipal como el endeudamiento aprobado que traerá consigo el pago de lacerantes intereses con recursos de las y los contribuyentes capitalinos.
Sabedores de las escasas posibilidades de triunfar electoralmente en el 2027, los artífices de la estrategia recurren a eso, a intentar debilitar instituciones, a la diatriba, al engaño. Al fin y al cabo, igual que en la Alemania Nazi piensan como Joseph Goebbels, que una mentira repetida varias veces se puede convertir en verdad.
Ahí están los agitadores profesionales a la vista. La familia Vera que, sin el menor empacho, manda a consanguíneos, a sus empleados taxistas o incluso a guaruras que armados reciben a diario los cientos de miles de pesos de las cuentas de los ruleteros afuera del despacho de Vallejo. Todo con el único interés de conseguir que su patriarca no sea procesado por el desvío hacia destinos personales de recursos de las prerrogativas recibidas cuando tenían su partido “familiar”.
También están los agazapados, también generales del caos, especialistas en tácticas guerrilleras, como el exsenador que renunció a Morena, Primo Dothé, agitador social cuyo momento de celebridad fue haber sido encarcelado por portar armas de alto poder y secuestrar gente, situación que le ha servido para autoproclamarse luchador social.
Pero también los hay de nuevo cuño como el volátil e indefinido diputado federal, Gabino Morales Mendoza, quien en su momento traicionó a Morena para apoyar al actual régimen estatal y ahora hace lo mismo con la Gallardía. Ahora, pese a los llamados de la dirigencia estatal guinda de esperar los tiempos, esta “corcholata” que aspira ser candidato a la capital del estado aprovecha las grietas de los estatutos y la falta de lineamientos para sancionar a los adelantados, para hacer un claro y evidente proselitismo por aire y por tierra y de paso llevar en su ilegal periplo a una “corcholata” petista que busca a toda costa y “tope donde tope” la Gubernatura.
Mientras, los beneficiarios del caos y del miedo que pretenden sembrar, se recuestan en sus cómodos sillones del Ayuntamiento de la capital o en las perfumadas salas de sus costosas residencias. Uno, Enrique Galindo Ceballos aspirante de la derecha a la Gubernatura, que promete -lo que habitualmente no cumple- cargos y contratos si logra debilitar al régimen actual del que es opositor y consigue adueñarse del Poder Ejecutivo Estatal. Otro, Gerardo Sánchez Zumaya, quien busca a toda costa inmunidad por el temor a ser relacionado ante las crecientes versiones de que existen órdenes de captura y aprehensión internacionales en contra de su amigo el senador Adán Augusto López Hernández, por “huachicol” fiscal y vinculado al grupo criminal “La Barredora” allá en Tabasco, segunda patria chica del huasteco y donde amasó gran parte de su fortuna.
Pepe Alemán
Holoverso
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