Los incendios forestales que afectan la región de Atenas, Grecia, continúan representando una grave amenaza pese a una ligera mejoría en las condiciones meteorológicas. La reducción de la velocidad del viento permitió el despliegue de una flotilla de aviones cisterna y helicópteros para reforzar las labores de contención, aunque las autoridades mantienen la alerta debido a la persistencia de varios frentes activos.
De acuerdo con el cuerpo de bomberos, los principales focos permanecen en las localidades de Kandyli y Agia Skepi, al noroeste de la capital. En la zona operan alrededor de 450 elementos de emergencia apoyados por 13 aviones y 12 helicópteros, con el objetivo de evitar que las llamas alcancen nuevas comunidades y áreas naturales de alto valor ecológico.
La emergencia ha dejado un panorama de destrucción en diversas poblaciones cercanas a Porto Germeno, destino turístico ubicado en la costa del golfo de Corinto. Decenas de viviendas fueron consumidas por el fuego tras la evacuación preventiva de habitantes, mientras residentes describen el avance de las llamas como uno de los episodios más devastadores registrados en la región en los últimos años.
Según datos difundidos a partir de análisis del programa europeo Copernicus, más de 12 mil hectáreas de bosques y terrenos agrícolas han sido arrasadas durante la última semana. La tragedia también ha cobrado vidas humanas, entre ellas tres bomberos y la tripulación de un helicóptero que participaba en las tareas de extinción. El episodio vuelve a poner en el centro del debate el impacto de la crisis climática sobre el Mediterráneo, donde las altas temperaturas y las condiciones extremas han incrementado la frecuencia e intensidad de los incendios forestales.