México y Perú retomaron formalmente sus relaciones diplomáticas, después de varios meses de distanciamiento provocado por el otorgamiento de asilo político a Betssy Chávez, ex primera ministra del gobierno de Pedro Castillo.
La decisión fue anunciada este viernes mediante un comunicado conjunto de las cancillerías de ambos países, en el que se destacó la importancia de recuperar los canales de comunicación y cooperación sustentados en los vínculos históricos que existen entre las dos naciones latinoamericanas.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el gobierno peruano otorgó el salvoconducto necesario para que Chávez pudiera salir de territorio peruano y trasladarse a México a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana.
La mandataria consideró que la autorización representa una señal de voluntad por parte de la nueva administración peruana, encabezada por Keiko Fujimori, quien asumió la Presidencia el pasado 28 de julio.
Según explicó Sheinbaum, las conversaciones para solucionar el conflicto y restablecer las relaciones comenzaron semanas atrás, con el objetivo de recuperar la comunicación institucional entre ambos gobiernos.
El canciller peruano, Carlos Espá, confirmó que la salida de Chávez ocurrió durante la madrugada y bajo condiciones de seguridad y tranquilidad, con destino a México.
La crisis diplomática se originó después de que el gobierno peruano cuestionara la decisión de México de conceder protección a Chávez, al considerar que constituía una intervención en asuntos internos. La exfuncionaria había sido sentenciada a más de 11 años de prisión por conspiración para la rebelión, relacionada con el intento de Pedro Castillo de disolver el Congreso en diciembre de 2022.
Pese al restablecimiento de los vínculos oficiales, Sheinbaum señaló que México mantendrá su postura respecto al caso del expresidente Castillo y continuará defendiendo las consideraciones que ha planteado sobre su situación.
La presidenta destacó que la reanudación de las relaciones representa un avance para ambos países, aunque reconoció que permanecen diferencias políticas.
Con este acuerdo, México y Perú buscan abrir una nueva etapa de diálogo diplomático y fortalecer la cooperación bilateral, dejando atrás una disputa que afectó formalmente sus relaciones durante varios meses.