Por Redacción Contra Réplica

España golpea red de tráfico de migrantes que operaba entre África y el Mediterráneo

Una operación internacional permitió detener a 78 personas y liberar a miles de migrantes de una estructura criminal que utilizaba embarcaciones de alta velocidad.

Autoridades españolas desarticularon una organización criminal señalada por trasladar ilegalmente a más de 2 mil migrantes hacia España desde el norte de África, en una operación coordinada con agencias policiales de varios países europeos. La investigación identificó al menos 64 travesías vinculadas con la red y ganancias estimadas en 24 millones de euros.

La Guardia Civil y la Policía Nacional participaron en el operativo junto con Europol y cuerpos de seguridad de Francia, Portugal y Polonia. Como resultado, fueron detenidas 77 personas en España y una más en Argelia, mientras que los agentes aseguraron 18 embarcaciones presuntamente utilizadas para las actividades ilícitas.

De acuerdo con las investigaciones, la organización aprovechaba las mismas rutas marítimas para desarrollar distintas actividades criminales. Las lanchas eran empleadas para transportar drogas sintéticas hacia Argelia y posteriormente regresaban cargadas con migrantes, principalmente con destino a la costa sureste española y la isla de Ibiza.

Los traficantes podían cobrar hasta 12 mil euros por cada persona trasladada y llegaron a concentrar hasta medio centenar de pasajeros en una sola embarcación. Las condiciones durante los recorridos representaban un riesgo elevado, debido al hacinamiento y a la falta de elementos básicos de seguridad, como chalecos salvavidas e iluminación.

Las autoridades también documentaron métodos de intimidación y violencia dentro de la estructura criminal. Algunos pasajeros eran sometidos a medidas coercitivas para impedir que cayeran al mar durante las peligrosas travesías.

La operación ocurre mientras España registra cambios en las rutas de migración irregular. Aunque las llegadas por vía marítima disminuyeron 31 por ciento entre enero y julio, el flujo hacia la península y Baleares aumentó, particularmente desde Argelia, obligando a las autoridades europeas a reforzar la cooperación contra las redes de tráfico de personas.