Una refinería de petróleo ubicada en la ciudad rusa de Orsk quedó completamente fuera de operación después de un ataque atribuido a Ucrania, una situación que podría incrementar las dificultades de suministro de combustibles que afectan a varias regiones del país.
El gobernador de la región de Oremburgo, Evgueni Solntsev, informó que las instalaciones permanecerán cerradas durante el proceso de reparación, que podría extenderse hasta seis meses. La prolongada interrupción estaría relacionada, entre otros factores, con las dificultades para obtener equipos debido a las sanciones internacionales.
El ataque provocó un incendio de grandes dimensiones en la planta, situada a unos mil 300 kilómetros de la línea del frente y cerca de la frontera con Kazajistán. Las autoridades locales señalaron que trabajan en alternativas para garantizar el abastecimiento de combustible mientras la instalación permanece inactiva.
La afectación se suma a una serie de ataques contra infraestructura energética rusa que Ucrania ha intensificado durante los últimos meses. Kiev ha señalado este tipo de operaciones como parte de su estrategia para golpear instalaciones vinculadas con la generación de recursos destinados al esfuerzo bélico ruso.
El deterioro de la capacidad de refinación ocurre además mientras diversas zonas de Rusia registran dificultades para mantener un suministro regular de gasolina y otros combustibles. En distintas regiones se han aplicado medidas para limitar las compras o evitar el almacenamiento de grandes cantidades.
La interrupción de la planta de Orsk podría aumentar la presión sobre el mercado interno, obligando a las autoridades regionales a buscar fuentes alternativas de suministro. Por ahora, el gobierno local anticipa un periodo prolongado de reparaciones y prepara medidas para reducir el impacto sobre consumidores y empresas.