Por Redacción Contra Réplica

Sequía y calor reducen las expectativas para la cosecha de cereales en Alemania

El sector agrícola alemán prevé una producción de 41.9 millones de toneladas en 2026, por debajo del volumen registrado el año pasado.

La producción de cereales en Alemania sufrirá una contracción durante 2026 debido a la combinación de temperaturas extremas y una prolongada falta de lluvias. La Federación de Agricultores Alemanes (DBV) estima una cosecha de 41.9 millones de toneladas, lo que representa una disminución de 7% respecto al año anterior.

El deterioro de las condiciones climáticas también impactará los rendimientos agrícolas, que podrían caer alrededor de 9%. El volumen previsto se encuentra ligeramente por debajo del promedio de los últimos cinco años, calculado en 42.5 millones de toneladas.

El problema se agudizó después de una primavera con precipitaciones insuficientes y una ola de calor registrada durante junio, justo cuando los cultivos atravesaban una etapa determinante para el desarrollo del grano. En varias regiones del sur alemán, la ausencia de lluvias se prolongó durante semanas.

Entre los cultivos más afectados se encuentra la colza de invierno, cuyo rendimiento podría disminuir 20%. La cebada de invierno presenta una mayor resistencia, aunque también registraría una reducción cercana al 4%. El maíz enfrenta daños importantes debido al estrés hídrico, mientras que las plagas han contribuido al deterioro de la calidad de algunas cosechas.

Las consecuencias no se limitan a los cereales. La producción de manzanas también se perfila por debajo de los niveles habituales, con una estimación 5.4% inferior al promedio de la última década.

El panorama genera preocupación entre los productores, quienes además enfrentan elevados costos de operación y menores precios de venta. Ante este escenario, la DBV pidió al Gobierno alemán implementar medidas extraordinarias para respaldar al campo, entre ellas una reducción inmediata del impuesto aplicado al diésel agrícola.

El sector advierte que la combinación de sequía, calor extremo y presión económica podría dificultar la preparación de la próxima temporada agrícola, en un contexto donde los efectos del cambio climático representan un desafío cada vez mayor para la producción de alimentos.