Corea del Norte lanzó este jueves más de 10 misiles balísticos de corto alcance hacia el mar, en una nueva demostración de fuerza que llevó a Corea del Sur a reforzar su nivel de vigilancia militar.
Los proyectiles fueron disparados desde las inmediaciones de Pionyang y recorrieron aproximadamente 300 kilómetros antes de caer en aguas situadas al este de la península, de acuerdo con información del Estado Mayor Conjunto surcoreano.
Tras los lanzamientos, la oficina presidencial de Corea del Sur convocó una reunión extraordinaria con autoridades militares y funcionarios de seguridad para evaluar el alcance de la acción norcoreana y revisar las medidas de respuesta.
El gobierno de Seúl calificó el lanzamiento como una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y exigió al régimen norcoreano detener este tipo de acciones. Japón también detectó al menos uno de los proyectiles, aunque sus autoridades indicaron que cayó fuera de su zona económica exclusiva.
La nueva prueba armamentística ocurre mientras Corea del Sur y Estados Unidos desarrollan ejercicios militares conjuntos, cuya duración fue reducida después de que el presidente estadounidense Donald Trump ordenara disminuir significativamente la participación de las fuerzas de su país.
La situación también complica los intentos de recuperar el diálogo entre Washington y Pionyang. Trump ha manifestado su intención de volver a reunirse con Kim Jong-un, mientras que Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano, sostuvo que la política estadounidense hacia Corea del Norte no ha cambiado.
Analistas surcoreanos consideran que el lanzamiento busca reforzar el mensaje de advertencia emitido previamente por Pionyang y demostrar que su oposición a las maniobras militares no se limita a declaraciones políticas.