Por Redacción Contra Réplica

Somalia enfrenta una nueva crisis de hambre mientras se desploma la ayuda humanitaria

La ONU alerta que seis millones de personas padecen inseguridad alimentaria aguda, mientras el Programa Mundial de Alimentos opera con apenas una fracción de los recursos disponibles durante la emergencia de 2022.

Somalia atraviesa un nuevo deterioro de su situación alimentaria: alrededor de seis millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda, en un contexto marcado por sequía, conflicto armado, desplazamientos y una reducción considerable de los fondos destinados a la asistencia humanitaria.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que sus recursos actuales representan apenas una décima parte de los que tenía en 2022, cuando logró ampliar sus operaciones y contribuir a evitar una hambruna en el país africano. Su director ejecutivo, Carl Skau, señaló que la organización actualmente solo puede concentrar sus suministros en los casos más graves.

La emergencia afecta especialmente a la población infantil. Las estimaciones del PMA apuntan a que 1.9 millones de menores de cinco años padecerán desnutrición aguda durante 2026, incluidos cerca de 500 mil que necesitarán tratamiento urgente por cuadros severos.

La falta de financiamiento ya ha provocado el cierre de centros de salud y nutrición en distintas zonas, aumentando la presión sobre las instalaciones que continúan funcionando. En Mogadiscio, algunos centros atienden diariamente a cientos de mujeres y niños desplazados que llegan desde regiones afectadas por la violencia y la escasez de alimentos.

La sequía también ha obligado a numerosas familias a abandonar sus comunidades después de perder cosechas y fuentes de ingresos. A esta situación se suma la actividad del grupo extremista Al Shabab, que dificulta el acceso de los trabajadores humanitarios y eleva los costos de distribución de alimentos.

El PMA advierte además que la disminución de la ayuda internacional coincide con otras crisis globales que compiten por los mismos recursos. El aumento en los precios de combustibles y alimentos agrava todavía más las dificultades para llevar asistencia a las comunidades más vulnerables.

Ante este escenario, Naciones Unidas insiste en la necesidad de aumentar el financiamiento humanitario para evitar que la actual emergencia alimentaria evolucione hacia una crisis de mayores dimensiones.