Por Redacción Contra Réplica

Sheinbaum deja en manos del Congreso de Sinaloa elección de nuevo gobernador

La Presidenta rechazó impulsar la desaparición de poderes en el estado y pidió que el próximo mandatario estatal sea elegido con criterios de honestidad, capacidad y compromiso.

La Presidenta Claudia Sheinbaum descartó que el Gobierno federal busque promover la desaparición de poderes en Sinaloa y confirmó que será el Congreso local el encargado de definir quién asumirá la gubernatura tras la salida de Rubén Rocha Moya.

La mandataria señaló que el relevo deberá completar el periodo constitucional vigente y llamó a los legisladores sinaloenses a elegir un perfil que pueda responder a las necesidades de la población. Entre las características que consideró indispensables mencionó la capacidad, profesionalismo, honestidad y compromiso con el estado.

La definición ocurre después de que Rocha Moya presentara una nueva solicitud de licencia, luego de haber intentado retomar sus funciones como gobernador tras un periodo de ausencia. El movimiento generó reacciones políticas y abrió nuevamente el proceso para determinar quién estará al frente del Ejecutivo estatal.

Sheinbaum aseguró que no fue informada previamente sobre el intento del mandatario sinaloense de regresar al cargo y sostuvo que esa determinación correspondió exclusivamente a Rocha Moya. Posteriormente, el Congreso estatal recibió y aprobó la nueva licencia.

Con esta decisión, los diputados locales deberán avanzar en la designación de quien ocupará provisionalmente la gubernatura de Sinaloa. La persona seleccionada tendrá la responsabilidad de conducir la administración estatal durante el periodo restante del actual gobierno.

La Presidenta insistió en que el proceso debe desarrollarse con responsabilidad institucional y priorizar el bienestar de los habitantes. También subrayó que quienes ocupen cargos públicos deben actuar con honradez y mantener como eje de su gestión el servicio a la ciudadanía.

Así, la definición del nuevo gobernador quedará en manos del Poder Legislativo de Sinaloa, mientras el Gobierno federal se mantiene al margen de una eventual desaparición de poderes en la entidad.