La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo propuso que el Congreso de la Unión analice la posible influencia que el consultor argentino Fernando Cerimedo y su estructura de comunicación digital habrían tenido en la conversación pública de México a través de las redes sociales.
Durante su conferencia matutina, la mandataria consideró que “no estaría de más” que el Poder Legislativo revisara el alcance de estas operaciones, particularmente ante las declaraciones públicas que Cerimedo y su socio Javier Negre, relacionado con el portal La Derecha Diario, han realizado sobre su capacidad para intervenir en discusiones y procesos políticos de diferentes países.
Sheinbaum señaló que uno de los aspectos que deberían ser revisados es el uso de recursos económicos destinados a impulsar determinados contenidos y la eventual difusión coordinada de información falsa para modificar la percepción de los ciudadanos.
La presidenta advirtió que las noticias falsas pueden adquirir gran alcance cuando son impulsadas mediante redes de cuentas automatizadas, herramientas digitales o contenidos manipulados, lo que puede alterar la manera en que determinados acontecimientos son percibidos por la población.
Como ejemplo, recordó casos en los que materiales audiovisuales relacionados con actividades públicas han sido modificados o difundidos fuera de contexto para construir versiones diferentes de lo ocurrido.
Ante este escenario, Sheinbaum planteó la necesidad de discutir mecanismos que permitan enfrentar los nuevos desafíos relacionados con la inteligencia artificial y las plataformas digitales, sin perder de vista el derecho de la población a recibir información.
La mandataria también consideró importante que el Instituto Nacional Electoral establezca reglas claras respecto a la propaganda difundida mediante redes sociales, especialmente debido al creciente peso que tienen estas plataformas durante los procesos políticos y electorales.
De acuerdo con su planteamiento, el avance tecnológico representa nuevas oportunidades para la comunicación, pero también facilita la propagación masiva de contenidos engañosos.
Por ello, Sheinbaum sostuvo que el impacto de las redes sociales sobre la democracia debe ser analizado por las instituciones correspondientes, particularmente cuando existan indicios de campañas coordinadas que busquen influir en la opinión pública mediante desinformación o herramientas automatizadas.