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Pepe Alemán
Holoverso

Causalidades

En política no hay casualidades. Los signos mostrados durante los actos de violencia registrados en la Sesión Solemne por la presentación del Informe por el segundo año legal del Congreso del Estado, evidencian a los artífices intelectuales de la asonada: El empresario Gerardo Sánchez Zumaya y el presidente municipal de San Luis Potosí, ambos aspirantes a la Gubernatura del Estado en el 2027, uno descafeínado de la cuatroté y el otro sumido en la desesperación por cada vez mayor desprecio ciudadano que enfrenta debido a su pésima actuación como alcalde.
Como energúmeno, un sujeto confrontó a la presidenta estatal de Morena, Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, a quien no sólo insultó sino llegó a violentarla físicamente, exigiendo que Sánchez Zumaya sea el candidato. Otro, lanzó escupitajos al diputado Cuauhtli Badillo, también morenista, quien intentaba proteger a su lideresa. Un grupo de choque similar intentó sin éxito ensalzar la figura del Huasteco afuera de la Arena Potosí durante la reciente visita a la capital potosina de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

He sido dos veces candidata y voy a ser de nuevo candidata en el 2027. Con esa diáfana claridad la abogada Natalia Castillo Vera no ocultó sus motivaciones para realizar sus actos violentos y a todas luces violatorios de la Ley Electoral y a la dignidad de las personas, escudándose en un tramposo protagonismo en casos de impacto en la sociedad potosina.

Afuera del Congreso del Estado, la aspirante a la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación, la también directora del diario digital “Octopus” Ana Dora Cabrera protestó afuera del Congreso por las condiciones laborales precarias en las que la comunidad periodística potosina realiza su labor. Al salir Rita Ozalia iniciaron un diálogo amistoso al respecto, cuando Natalia Castillo se entrometió en su afán por obtener foco, expresó que Ana Dora no sería “candidata” y fue ignorada por ambas morenistas. Al día siguiente, la periodista publicó una disculpa hacia la dirigente estatal guinda y se deslindó de Natalia, a quien acusó de ser promotora de Sánchez Zumaya y amiga del jefe de prensa de éste. Omar Niño, a quien durante años lo ha acusado de agresor.

Natalia reaccionó con otra publicación rabiosamente violenta como es su costumbre y en una publicación dirigida a Ana Dora a quien calificó de “oportunista” y la amenazó con que en adelante la va a tratar “como toda la gente que buscas desesperadamente para que te ayude y es tratarte como una persona con muchos problemas que mejor prefieren evadirla”. Refrendó su “amistad” con Omar Niño y entre líneas la volvió a amenazar con demandarla por el que considera trato cruel a su amigo con el remate: “La paciencia se me acabó”.

La abogada ya fue candidata por el Distrito V por la alianza PAN-Movimiento Ciudadano en 2018. Ahora, es público y notorio su deseo por competir de nuevo y prueba de ello es su acercamiento con el aspirante panista a la alcaldía capitalina, Marcelo de los Santos Anaya, quien su papá, el exgobernador Marcelo de los Santos Fraga, mantiene un acuerdo con Enrique Galindo para que con su vástago vayan en combo en el 2027.

Toda persona que cumpla con los requisitos constitucionales y de la Ley Electoral tiene el derecho de aspirar y competir en los comicios, lo que no se vale es que simulen ser un adalid de las causas sociales y violente a las instituciones, a las personas y a la dignidad humana. Eso es ilegal y seguramente por la vía legal los sueños guajiros de Natalia Castillo por aparecer en la boleta en el 2027 serán truncados.