Caminos que se recorren con los pies y otros que se llevan en el corazón.
Entre Charcas y Real de Catorce existen 80 kilómetros de cerros, arroyos, veredas y caminos, pero la distancia parece desaparecer cuando la fe es el destino.
Cada septiembre, hombres y mujeres de todas las edades, emprenden una travesía desde Charcas, una travesía que no entiende de cansancio cuando hay caminos que se recorren con los pies y otros que se llevan en el corazón.
Desde el 17, 18 y 19 de septiembre, los peregrinos avanzan paso a paso con la mirada puesta en el 20 de septiembre, día en que la comunidad se reúne en Real de Catorce para participar en la tradicional bajada de la imagen de San Francisco de Asís.
La historia de esta caminata se remonta a 1978, cuando peregrinos del barrio de Las Colonias decidieron llegar a pie hasta Real de Catorce como un acto de fe ofrecido a Panchito, como cariñosamente llaman al santo.
Han pasado 48 años y aquella iniciativa no quedó como un recuerdo. Se transformó en una tradición que cada año reúne a nuevos peregrinos y mantiene viva una de las expresiones religiosas más significativas del Altiplano Potosino.
Quizá el verdadero significado de esta peregrinación no esté solamente en llegar a la meta, sino en todo lo que ocurre durante el trayecto: compartir el cansancio, ayudarse en el camino y renovar una devoción que ha pasado de generación en generación.
Charcas y Real de Catorce están separados por la geografía, pero unidos por una misma fe.
Y mientras haya alguien dispuesto a caminar, esta historia seguirá avanzando con orgullo.