Por Kenia Hernández

El agua se agota: crisis hídrica obliga nuevas estrategias 

Frente a las diferentes condiciones geográficas de cada región y el déficit de planeación hidrográfica de la última década, la crisis hídrica pende de un hilo. Mientras tanto, la Comisión Estatal del Agua presiona a los ayuntamientos para reciclar y optimizar el consumo de agua doméstico.

En medio de temporadas meteorológicas cada vez más intensas, con niveles de calor históricos así como lluvias que desembocan en inundaciones; San Luis Potosí enfrenta los estragos más evidentes de un calentamiento global y su primer síntoma aparece reflejado en el vaivén de la reserva hídrica de las cuatro regiones del Estado.

De acuerdo con la información más reciente, el Monitor de Sequía en México (MSM) informó que durante la última quincena de agosto, el 15.1% del territorio estatal correspondiente al sureste, presentó alguna condición de sequía de anormal a moderada; a diferencia del mismo periodo durante el ciclo anterior, en donde no hubo ninguna.

Lo anterior, a pesar de que en este año, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) registró lluvias por encima de lo habitual en zonas puntuales del centro del país.

Las consecuencias son notables a simple vista, en municipios como Ciudad Valles el nivel de cuerpos como el Río Valles, disminuyó aceleradamente en los últimos años según aseveró el alcalde, David Medina Salazar.

"Crecimos y vivimos con la percepción de que teníamos una cuenca abundante como el Río Valles. Hoy el cambio climático es una realidad, no nada más en Valles... El caudal ya no mantiene sus niveles, es un tema que es preocupante", señaló. 

Ante esta situación, el edil urgió a las autoridades a realizar estudios ya que, explicó, la recurrente actividad sísmica ha provocado infiltraciones del líquido en el subterráneo.

Sin embargo, las señales de alerta no solo existen en la Huasteca. Hacia la zona metropolitana, aunque las precipitaciones son constantes, también su duración es corta y genera una recarga de bajo impacto en las presas. 

Según informó la Comisión Estatal del Agua (CEA), hasta ahora, los embalses que abastecen a la región centro han mantenido niveles, sin aumentos, por encima de la mitad de su capacidad; cuyo porcentaje más alto lo alcanzó la Presa San José con el 85%.

No obstante, la dependencia advirtió que su contenido se consume rápidamente por lo que, en el peor escenario, diagnosticaron que el suministro público urbano será crítico durante los próximos 10 meses en municipios como la capital, Soledad de Graciano Sánchez y Villa de Pozos.

"El año pasado los fenómenos climatológicos fueron muy buenos... Pero con las lluvias recientes los niveles en las presas solo se mantienen. Eso es un poco alarmante porque una vez pasando los fenómenos, no vamos a contar con ese volumen", explicó Pascual Martínez Sánchez, titular de la CEA.

El riesgo de que toda la demarcación potosina vuelva a alcanzar un día cero sin agua es palpable, en su mayoría; con el récord histórico establecido en el 2023, cuando el 68% de sus municipios reportaron niveles bajos en ríos, presas y lagunas.

En aquel entonces, la zona más afectada también fue la Huasteca.

*Autoridades anticipan una nueva sequía crítica*

Gradualmente, con el pronóstico de una próxima sequía anticipada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la primavera del 2027; parece que la crisis de agua va a gestarse de manera inminente si las autoridades no intervienen a tiempo. 

Según datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), mientras el 65% de la entidad suele abastecerse de aguas superficiales, el otro 35% restante extrae fluido de 19 fuentes subterráneas. 

De las anteriores, en 2020, ocho estaban sobreexplotadas: El Barril, San Luis Potosí, Villa de Arista, Matehuala-Huizache y el de Salinas de Hidalgo.

No obstante, al iniciar este sexenio, el Plan Estatal de Desarrollo 2021-2027 a través de su vertiente 3.5 para la Recuperación Hídrica con Enfoques de Cuenca, planteó tres objetivos para impulsar infraestructura eficiente enfocada en este servicio y así garantizar el derecho al agua.

Frente a ese panorama la propia CEA reconoció que las estrategias para el máximo aprovechamiento de su recurso son urgentes, y por ello impulsa programas para el reciclaje, recolección y apertura de nuevas líneas hídricas entre los ayuntamientos para completar lo que llaman: el Ciclo Urbano del Agua. 

Estas acciones contemplan no solo la transformación en el uso del recurso en zonas habitacionales, sino también, la creación de nuevas líneas de conducción para garantizar el acceso. 

En materia de saneamiento, Pascual Martínez informó que en todo el estado existen 111 plantas tratadoras de uso doméstico, de las cuales, solo el 40% operan en condiciones óptimas.

Debido a esto, el ejecutivo estatal ha ejercido presión en los organismos operadores para que, por medio de mantenimientos correctivos y preventivos, puedan poner en marcha las instalaciones especializadas.

Como ejemplo de este programa, la administración gubernamental invirtió seis millones de pesos en el proyecto integral -todavía activo- de la Presa El Peaje - San José, del que también contemplaron la rehabilitación de una Planta Tratadora de Aguas Residuales (PTAR) para la comunidad de Escalerillas.

Así mismo, otra de las obras más recientes fue la reconstrucción de una PTAR en el municipio de Moctezuma del Altiplano potosino, otra de las demarcaciones en donde el recurso es limitado para más de 57 mil habitantes que no disponen de líquido entubado.

Aunque el cambio climático ya está aquí, la catástrofe de los efectos invernaderos puede contenerse a través de acciones entre la sociedad y las autoridades, pero sobre todo, a través de la consciencia del valor de las materias prima en la naturaleza. 

En San Luis Potosí, la crisis hídrica pende de un hilo y en medio de un momento decisivo, cabe recordar que si bien, el ser humano ha sobrevivido sin las comodidades de la modernidad, nunca lo hizo sin agua.