Entre el tránsito concurrente de los cruceros viales de la capital potosina, aparecen rostros pequeños bajo el sol que no van a la escuela y no disfrutan de un tiempo libre para jugar; en cambio, ofrecen servicios de limpia vidrios a los coches, venden artículos o practican algún malabar para recibir unas monedas.
Se trata de por lo menos una red foránea de 20 niñas y niños que son utilizados para trabajar de forma ilegal en San Luis Potosí, informó la directora del Sistema Estatal DIF, Virginia Zúñiga Maldonado.
Sin padres a la vista y con una instrucción aprendida para esconderse de las autoridades, la infancia en las calles es un foco de difícil acceso para las investigaciones e intervención.
De acuerdo con la titular, en este año, solo un caso de explotación laboral infantil fue detectado a nivel local, el resto son típicamente provenientes de Estados del sur.
"Seguido vamos, pero los niños corren. Por lo regular son de Oaxaca, Chiapas, de la zona no son. Siempre volvemos a reiniciar con el C5 (las investigaciones)", explicó. El problema radica en que la mayoría de los menores no son acompañados por sus tutores legales en San Luis Potosí.
Entre los puntos de mayor presencia, Maldonado identificó el acceso norte a la capital, el Circuito Potosí cerca del Parque Tangamanga, la Avenida Salvador Nava y el Centro Histórico en puntos cercanos a la Alameda.
Ahí las víctimas son puestas a vender chicles, dulces, frutas, lavar coches o incluso, pedir dinero.
Recientemente, un video publicado en redes desató la indignación de la sociedad; en él, aparece un grupo de menores que presuntamente agredió a un vehículo en el que la dueña no accedió a que le limpiaran el parabrisas. Entre los comentarios, los usuarios cuestionaban en qué condiciones vivían aquellos infantes.
Aunque la directora afirmó que este grupo supuestamente dejó de trabajar en el centro histórico, reconoció que la situación viola sus derechos. Por ello, continuarán con el seguimiento a las investigaciones con el fin de sancionar a los adultos responsables y así, garantizar el bienestar de las y los niños.