Un nuevo análisis de registros telefónicos relacionados con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa abrió líneas de investigación que involucran a 17 personas identificadas a partir de patrones de comunicación registrados durante y después de los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero.
La revisión permitió detectar vínculos entre funcionarios, policías, particulares y presuntos integrantes de grupos delictivos como Guerreros Unidos y Los Bélicos. Las autoridades analizaron horarios, frecuencia y cruces de llamadas para reconstruir las relaciones entre distintos actores vinculados con el caso.
El uso de información telefónica constituye una de las líneas que el Gobierno federal decidió profundizar para ampliar la investigación. La Presidencia había señalado previamente que existían registros de llamadas de aquella noche y madrugada que no habían sido examinados a fondo y que podían conducir hacia personas que no habían sido involucradas anteriormente.
El análisis de comunicaciones no es nuevo dentro del expediente. Investigaciones anteriores ya habían procesado decenas de millones de registros para reconstruir redes de comunicación y ubicar números relacionados con los acontecimientos del 26 y 27 de septiembre de 2014.
En paralelo, el Gobierno mexicano mantiene gestiones para concretar la extradición de Tomás Zerón, exdirector de la Agencia de Investigación Criminal, señalado por irregularidades relacionadas con la investigación inicial del caso.
A 12 años de la desaparición de los estudiantes, las autoridades mantienen abiertas distintas líneas de investigación y han informado sobre nuevas detenciones, análisis de comunicaciones y revisión de hechos y actores que podrían aportar elementos para esclarecer lo ocurrido.