Por Redacción Contra Réplica

Japón busca recomponer relación con China ante tensiones por Taiwán

Sanae Takaichi planteó una relación “constructiva y estable” con Pekín, aunque advirtió que Tokio mantendrá una postura firme frente a asuntos de seguridad nacional.

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, planteó ante el Parlamento una nueva etapa de diálogo con China y defendió la necesidad de mantener una relación estable entre ambos países, después de meses de fuertes tensiones diplomáticas vinculadas con Taiwán.

Takaichi reconoció a China como un vecino relevante para Japón y señaló que ambos gobiernos deben mantener abiertos los canales de comunicación para abordar problemas comunes. Al mismo tiempo, sostuvo que Tokio defenderá sus intereses y exigirá a Pekín un comportamiento que considere responsable.

El vínculo bilateral se deterioró especialmente después de que la mandataria japonesa señalara en noviembre pasado que su país podría intervenir ante un eventual ataque contra Taiwán, territorio que China reclama como propio. Las declaraciones provocaron una reacción de Pekín y aumentaron las fricciones entre las dos potencias asiáticas.

En los últimos meses, China también recomendó a sus ciudadanos evitar viajes a Japón y estableció restricciones comerciales que afectaron el suministro de tierras raras, materiales esenciales para distintas industrias japonesas. La tensión comenzó a mostrar señales de distensión después de un encuentro entre los responsables de Exteriores de ambos países.

El gobierno de Takaichi enfrenta además problemas internos. La primera ministra anunció que este año elaborará una estrategia integral para combatir el descenso de la población japonesa, fenómeno que calificó como una crisis nacional que avanza de manera silenciosa.

La población de Japón cayó por debajo de los 120 millones de habitantes, de acuerdo con datos oficiales divulgados en julio. A este desafío se suman la inflación, el aumento de la deuda pública y las preocupaciones de los mercados sobre la situación económica del país.

El discurso ocurre mientras Tokio y Pekín buscan reconstruir canales de comunicación sin renunciar a sus posiciones sobre seguridad, comercio y la situación de Taiwán.